Idas y Vueltas
Adam Tully, guitarra, composiciones y dirección
Shino Ohnaga, piano
Patricio Cotella, contrabajo
El segundo álbum que lanza Adam Tully con su trío tiene un repertorio tanguero, contemporáneo pero a su vez tradicionalista y sumamente personal. Las ocho obras son composiciones originales arraigadas en el tango, con sus pautas rítmicas y formales, pero al mismo tiempo buscan traer otros enguajes: la música de cámara, el jazz, la música criolla y la visión personal del compositor neoyorquino que reside en Buenos Aires.
Obras como Fernando Otero (homenaje a un innovador de la música argentina contemporánea y mentor de Tully), y Como llenar un vacío traen al oído sonidos tal vez ajenas al tango: escalas musicales que no suenan occidentales, o gestos que son dignos de los jazzeros del ’60. Pero estas se mezclan siempre con las improntas de la música popular argentina, como son el bordoneo criollo o la cadencia alegre de la milonga ciudadana.
Siempre presente es el vuelo fantaseoso del compositor en valses como La semilla y Cuento anónimo, que a veces suenan a romanticismo y otras al modernismo del siglo pasado. No necesitan pertenecer al tango pero inevitablemente pertenecen.
En Este cielo celeste Tully busca inspirarse otra vez en las raíces camperas del tango y su guitarra, como hizo en su último album Cuartetos guitarreros. La obra se basa en el carácter del estilo pampeano con sus rubatos y versos valseados, pero a la vez juega con variaciones rítmicas y armónicas más propias de las ciudades y sus música académica. La obra funciona como carta de amor y agradecimiento al país que lo recibió con brazos abiertos.
El tango De ida y vuelta surge de un juego que se propuso el compositor: una noche que tenía que sacar la basura decidió crear una melodía durante el viaje de ida, y otra en el viaje de vuelta. A base de las dos melodías terminó construyendo este tango. Cuando el proceso de grabación de este álbum terminó siendo una odisea, con interrupciones por pandemias, hijos que nacían, mudanzas y demás, Tully decidió titularlo “Idas y vueltas”, homenaje a larga gestación del proyecto y guiño a su obra más lúdica.